Transcurrido un tiempo prudencial desde que terminamos el disco. Cumplidos ya los principales trámites burocráticos y más o menos descansado mi maltrecho y siempre inquieto cerebro. Recargadas la baterías y renovada la ilusión por empezar con algo nuevo y diferente, después de tantos años siguiendo una única linea, algo abrupta pero una. Ahora serán dos, Pablo Líquido por un lado y LIKIDA por el otro.
En esa tesitura me encuentro en este momento, compartida con la afonía de este fin de semana que me recuerda mi naturaleza salvaje y mi entrega habituales, algo que pretendo nunca olvidar. Por cierto, este fin de semana, he dado un par de conciertos en Zaragoza en los cuales ya ha podido la gente comprar los primeros ejemplares de LUNA HIENA.
Ya tengo algo así como el 5% del trabajo hecho (composición, grabación, burocracia, fabricación…), y ahora llega la hora de la verdad, hora en la que me pregunto si seré capaz, si tendré cualidades como las he tenido para patear escenarios, para mover y promocionar mi música con gracia y solvencia y, por supuesto, sin renunciar a mis principios, que a veces me pregunto si no serán demasiados. Es lo que hay.
De entrada las canciones que he grabado para este primer disco las he seleccionado al pito pito gorgorito de entre las 28 que comencé a producir en 2005. Y las he grabado con una premisa fundamental, que es una reacción normal después de más de 900 conciertos con sólo una acústica, ¡que no falten instrumentos!, ni sonidos ni arreglos. Me da igual hoy por hoy lo que me digan, pero si llevo 10 años tocando Queen y compañía con seis míseras cuerdas, creo que me merezco, aunque sea en este primer disco (ya veremos el próximo, que saldrá este mismo año), darme el gusto de meter orquestas, sintetizadores, coros, y percusiones sin contemplaciones. Y juro que me he cortado mucho respecto a lo que tenía en mente.
Ninguna canción de este trabajo está diseñada como “single”. Unas pueden parecerlo más que otras, pero es casual. Nadie va a encontrar en este disco la canción del verano, ni siquiera una canción previsible.
He tratado de expresar, dentro de unas normas más o menos establecidas socialmente para las canciones de rock y de pop, la música como la siento. Si algo hubiera sido fácil para mí es hacer exhibiciones vocales, y no he grabado ni una sola. Si una canción siento que hay que susurrarla, pues la susurro. Si me pide una voz normal, limpia, relajada… la hago, y si tengo que romperla, la rompo.
No he compuesto los temas como cantante, sino como músico. La expresión, la intención y los matices es lo que he utilizado para tratar de contar mis historias y mis pensamientos con normalidad, y la potencia y la energía de mi voz me las guardo para los escenarios y los brindis.
Una cosa que ha surgido a última hora han sido los solos de guitarra, que no estaban previstos. Hace una pila de años solía tocar solos y trataba de tocar rápido y esas cosas típicas, pero eso me terminó aburriendo y me centré en aprender a cantar, en trabajar el ritmo y todos sus matices, en aprovechar una guitarra acústica hasta límites de expresión y energía que nunca hubiera imaginado que existían, etc. Siempre he dicho que soy cantante, y que toco la guitarra por necesidad. Pues ya no lo voy a decir más. Me retracto!
Ya en la parte final de la grabación, por culpa de un concierto que vi y del último disco del mismo artista al que me enganché, resurgió mi vena heavy y decidí cambiar todas las partes instrumentadas con orquestas y/o sintetizadores, y sustituir estas por solos guitarreros. De la noche a la mañana. Y lo que disfruté… cómo lo disfruté!. Así que he decidido presentar LIKIDA no sólo como un cantante, sino también como un guitarrista (que no era mi intención. En los conciertos con banda pretendía mandar la guitarra a tomar p…), y en el próximo trabajo de LIKIDA prometo darles más importancia a las guitarras. Ver venir.
La vida, que da muchas vueltas y no soy yo de los que se quedan mirando. Si hay que cambiar y rectificar, se hace. Y no pasa nada. ¿Guitarrista hay que ser? pues guitarrista seré. El caso es que me encantan los solos que he hecho, y me divierte hacerlos y tocarlos. Espero no dejar nunca de sorprenderme a mí mismo.
No es LUNA HIENA un disco fácil de entender a primera escucha, eso lo sé y lo siento, pero también sé que es de esos discos que crecen exponencialmente conforme los vas escuchando. No es mi intención que guste la primera vez que lo oigas, mi intención es que no deje de sorprenderte y de gustarte cada vez que lo escuches. Es para personas con cierta afición a escuchar música, sin prisa y con interés.
Procuro hacer los conciertos a los que a mí me gustaría asistir como público, y he procurado hacer el disco que a mí me gustaría escuchar como melómano del pop-rock que soy.
En unos días estará listo en esta web un enlace para poder comprarlo, y en breve también estará disponible en todas las distribuidoras digitales. Os iremos informando.